domingo, 27 de enero de 2008

Un satélite de la Nasa confirma la “música de las esferas”


La atmósfera del Sol emite ondas sonoras 300 veces más graves que los tonos que pueda captar el oído humano
Un satélite de la Nasa ha confirmado la ancestral tradición de la música de las esferas, según la cual los cuerpos celestes emiten sonidos armónicos. Aunque la música de las esferas ha derivado primero en la noción de armonía universal y después en simetría, ahora se ha descubierto que la atmósfera del Sol emite realmente sonidos ultrasónicos y que interpreta una partitura formada por ondas que son aproximadamente 300 veces más graves que los tonos que pueda captar el oído humano. Por Eduardo Martínez.
(Mucho más en comentarios)

5 comentarios:

Nidia F Morales dijo...

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Nidia F Morales dijo...

Continuación de...
La música de las esferas ha apasionado desde siempre a los estudiosos del Universo. Para los pitagóricos, los tonos emitidos por los planetas dependían de las proporciones aritméticas de sus órbitas alrededor de la Tierra, de la misma forma que la longitud de las cuerdas de una lira determina sus tonos. Las esferas más cercanas producen tonos graves, que se agudizan a medida que la distancia aumenta.

Lo más hermoso era que, según ellos, los sonidos que producía cada esfera se combinaban con los sonidos de las demás esferas, produciendo una sincronía sonora especial: la llamada “música de las esferas”.

Para los pitagóricos, por tanto, el Universo manifiesta proporciones “justas”, establecidas por ritmos y números, que originan un canto armónico. El cosmos, a sus ojos, es por tanto un sistema en el que se integran las siete notas musicales con los siete cuerpos celestes conocidos entonces (el Sol, la Luna y los cinco planetas visibles). A estos planetas se añadían tres esferas suplementarias que alcanzaban el 10, el número perfecto.

La misma armonía celestial fue descrita por Platón cuando, en Epinomis, declaró que los astros ejecutan la mejor de todas las canciones. Cicerón también se refirió en el canto de Escipión a ese sonido tan intenso como agradable que llenaba los oídos de su héroe y que se originaba en las órbitas celestes, reguladas por intervalos desiguales que originaban diferentes sonidos armónicos.

La gran música del mundo

La tradición que consideraba al Universo como un gran instrumento musical se prolonga durante la Edad Media y hasta el siglo XVII, en el que tanto Kircher (que hablaba de “la gran música del mundo”) como Fludd (que concebía un Universo monocorde en el que los diez registros melódicos evocados por los pitagóricos traducían la armonía de la creación), dejaron constancia de su vigencia.

Sin embargo, fue el astrónomo Kepler quien estableció que un astro emite un sonido que es más agudo tanto en cuanto su movimiento es más rápido, por lo que existen intervalos musicales bien definidos que están asociados a los diferentes planetas. Kepler postuló, en su obra Harmonices Mundi, que las velocidades angulares de cada planeta producían sonidos.

De hecho, Kepler llegó a componer seis melodías que se correspondían con los seis planetas del sistema solar conocidos hasta entonces. Al combinarse, estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el acorde producido al inicio del universo, y otro de ellos el que sonaría a su término.

Newton, mecanicismo y armonía

Casi un siglo después, Newton engloba dos visiones del mundo que parecían antagónicas: el mundo mecanicista (el gran reloj universal) y el orden superior que rige al Universo. Su visión mecanicista, que permitió la predicción de apariciones de cometas e incluso el descubrimiento de Neptuno mediante operaciones de cálculo, reforzó la idea de que el Universo manifiesta una gran armonía.

De esta forma, desde los pitagóricos a la física moderna, todas las propuestas teóricas que han pretendido explicar el mundo han utilizado la misma noción de armonía evocada por Newton.

Después de Newton, la armonía será invocada por los físicos para describir y comprender el mundo, aunque de forma diferente. Einstein, por ejemplo, descubrió la Relatividad porque estaba convencido de la armonía del Universo.

El nuevo lenguaje de la física y la astrofísica habla de espectros, frecuencias, resonancias, vibraciones y de análisis armónico, según el cual una señal variable en el tiempo puede describirse mediante una composición de funciones trigonométricas.

Armonía geométrica
Por lo general, esta armonía universal es descrita más de forma matemática y geométrica que musical: a finales del XIX, los físicos descubren que los rayos de emisión que se producen de una des-excitación del átomo se expresan mediante una fórmula única compuesta de números enteros, similares a los intervalos musicales.

En la actualidad, la armonía espectral se explica a través de la mecánica cuántica, ya que los niveles de energía de los electrones de un átomo, que son discontinuos, se pueden expresar también mediante números enteros.

Esta armonía oculta ha adoptado así un nuevo nombre, la simetría, ya que la física actual emplea las simetrías geométricas para describir, unificar y clasificar a las partículas elementales y sus interacciones, así como para explicar los diferentes modelos teóricos del Universo.

Por ejemplo, una de las más recientes teorías físicas describe a las partículas elementales no como corpúsculos, sino como vibraciones de minúsculas cuerdas, consideradas entidades geométricas de una dimensión. Sus vibraciones se fundan en simetrías matemáticas particulares que representan una prolongación de la visión pitagórica del mundo y la recuperación, en la más moderna visión del mundo, de la antigua creencia en la música de las esferas.
De Kepler a TRACE

En este contexto de búsqueda de la armonía, un satélite enviado al espacio, en abril de 1998 por la NASA, el Transition Region and Coronal Explorer (TRACE), ha encontrado las primeras evidencias de música originada en un cuerpo celeste, tal como habían imaginado los pitagóricos primero y Kepler más tarde.
El TRACE tiene como objetivo estudiar la turbulenta atmósfera superior del Sol o corona solar, en la que se desencadenan tormentas y protuberancias. Está equipado con un telescopio especial dirigido hacia la llamada "región de transición", que se encuentra entre la superficie relativamente fría del sol, la baja atmósfera donde las temperaturas son más altas, y la alta atmósfera o corona, mucho más caliente.
El TRACE posee una resolución temporal diez veces superior y una resolución espacial 5 veces mayor que la de cualquier otro observatorio solar. Gracias a sus características, los astrónomos han podido descubrir la enorme complejidad de la corona solar y obtener imágenes de vídeo del Sol en lugar de imágenes estáticas (lo que aporta una dimensión temporal al estudio de la evolución a corto plazo de las estrellas).
Sonidos inesperados
Ha sido con la ayuda de esta nueva herramienta cosmológica que los científicos del Southwest Research Institute (SwRI) en San Antonio (Tejas), han descubierto que la atmósfera del Sol realmente “suena”, tal como habían anticipado los pitagóricos y la tradición científica posterior, debido a que está llena de ultrasonidos en forma de ondas, tal como explica en un comunicado el propio Instituto.
Según este descubrimiento, la tradicional música de las esferas consiste en realidad en un “ultrasonido solar” que interpreta una partitura formada, según el satélite de la NASA, por ondas 300 veces más profundas que el sonido de la más profundas vibraciones audibles por el oído humano, con una frecuencia de 100 mili Hertz en periodos de 10 segundos. Un hertz es la frecuencia de un fenómeno periódico cuyo periodo es 1 segundo. El ser humano no puede escuchar sonidos de frecuencia menor a 16 Hz (sonidos infrasónicos), ni mayor de 20 kHz (sonidos ultrasónicos o supersónicos).
Según sus descubridores, en diez segundos estas ondas se convierten en ultrasónicas debido a que los átomos individuales experimentan en el Sol sólo unas pocas colisiones durante el paso breve de cada onda, al igual que ocurre con el ultrasonido aquí, en la tierra.
Las ondas ultrasónicas se producen o bien por el choque repentino de flujos electromagnéticamente inducidos en la superficie solar, o bien por el choque de determinadas ondas de baja frecuencia sonora, cuando éstas se levantan como las olas del mar desde la superficie del sol.
Ambas razones podrían explicar, además del sonido de la música de las esferas, otro viejo misterio de nuestro Sol: la fuente de calor extra con la que cuenta esta estrella en su superficie.
Explicación para las diversas temperaturas solares
A una temperatura superior a los 100.000 ºC, la cromoesfera, situada entre el núcleo del sol y el arco solar, está aproximadamente 20 veces más caliente que la superficie del Sol (que tiene una temperatura de 6.000 ºC).

La corona solar (que rodea al sol), está todavía más caliente: 200 veces más que su superficie. Aunque los científicos habían intentado buscar las razones para esta diferencia durante 50 años, no habían dado con ellas.
Las ondas de sonido son detectadas desde lejos como pequeñas fluctuaciones en la luminosidad de las emisiones solares ultravioletas. El ultrasonido solar está en el límite de lo que puede detectar TRACE, y es tan débil que las ondas individuales no se registran. El satélite TRACE es un telescopio ultravioleta que gira en órbita alrededor de la Tierra.
Aunque el descubrimiento del TRACE ayudará a resolver un misterio establecido por décadas acerca del Sol y del clima espacial, al mismo tiempo constituye una nueva e inestimable contribución a la teoría de la música de las esferas.

Nidia F Morales dijo...

“Para levantar una carga muy pesada, es preciso conocer su centro.
Así, para que los hombres puedan embellecer sus almas,
Es necesario que conozcan su naturaleza.” /Egonaútica
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La mujer es la mitad de la humanidad y la madre de la otra mitad.
Solamente cuando entendamos el valor inmenso de la mujer como eje central de la sociedad; y a la vez ella entienda que es la generadora de ideas que manejarán el mundo; tendremos redención. El hombre es el rey del universo, porque las mujeres lo hemos querido de esa manera; entonces deberíamos ser para esos hombres lo mejor que les ha pasado.nfm
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La manifestación femenina en su pluralidad tiene cinco aspectos bien diferenciados a cuya fuente indostánica nos atenemos: primero como In manifestada (las ya mencionadas figurillas esteatopigias sin formas concretas), segundo la Manifestada (como poder viviente de las diversas diosas Atenea, Diana, Demeter..), tercero la Natura (personificada en las sacerdotisas de todos los tiempos), cuarto la Kundalini, (como maga elemental dentro del templo viviente del ser humano) y quinto, la Muerte, ( vivo ejemplo del fin de todas las cosas, como Ekate, Propserpina, Koatlikue o Kali)

Nidia F Morales dijo...

Las canciones pueden explicar pensamientos complejos y teorías científicas
Algunos científicos recurren a la música para desarrollar sus teorías
La música es capaz de expresar una teoría científica y los pensamientos complejos. Así lo han demostrado algunos científicos como el descubridor de las ondas electromagnéticas Clark Maxwel. La física, la química, la medicina y la histología son los campos pioneros en esta nueva forma de expresión científica, que puede ayudar a la comprensión de conceptos difíciles de entender. Por Vanessa Marsh.
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Las canciones pueden traducir conceptos complejos y la historia de la ciencia está plagada de ejemplos de científicos que han recogido sus teorías en composiciones musicales.
Así lo explica el farmacéutico británico Raymond C. Rowe en un interesante artículo que publica la revista Drug Discovery Today, donde recoge algunos de los casos más destacados de estas experiencias en los campos de la física, la química, la medicina y la histología.
La experiencia más llamativa es la del histoquimico Howard M. Saphiro, quien en la conferencia anual de la Sociedad Histoquímica de Chicago subió al estrado con una guitarra y explicó su trabajo en 17 estrofas.
La canción recogía la introducción, la metodología, los resultados, las discusiones y reconocimientos suscitados por su investigación, que fue publicada posteriormente por el Journal of Histochem and Cytochemistry.
Física y astronomía
Rowe recoge también en su artículo otras canciones como la compuesta por Clark Maxwell (1831-1879), descubridor de la existencia de las ondas electromagnéticas, para explicar la ley de colisión entre los cuerpos rígidos, o por Georges Camov (1904-1908) para desarrollar las teorías de su época sobre la creación del Universo.
La medicina es la que más creaciones musicales ha aportado en el seno del mundo científico, particularmente para relatar las proezas de la profesión médica. Destaca al respecto la experiencia de la facultad de Medicina de la Universidad de Washington.
En química la historia de las canciones científicas se remonta a los años treinta del siglo pasado, cuando la revista Industrial Engineering Chemistry publicó algunas composiciones sobre esta disciplina elaboradas por químicos.
El artículo de Rowe no es exhaustivo, ya que se origina en una investigación personal que busca relaciones entre la música y la ciencia. Es una contribución más bien sugerente respecto a las posibilidades de expresar artísticamente, con expresiones musicales, conceptos complejos como los de algunas disciplinas científicas.
La experiencia de la Universidad de Purdue es al respecto bastante significativa, ya que ha formado un orquesta que integra los conocimientos en matemáticas e ingeniería para perfeccionar la interpretación musical y los rendimientos académicos.
Antecedentes esperanzadores
No es la primera vez que se realiza un intento de esta naturaleza, ya que la música occidental ha mantenido a lo largo de la historia una relación manifiesta con el pensamiento no sólo científico, sino también religioso y filosófico.
Más recientemente, la música se ha empleado también en medicina como una forma de terapia, en particular como una forma de mejorar y mantener la salud, tanto física como mental.
También se ha creado música para describir conocimientos científicos, como la música del ADN o el método científico, tal como se recoge en art + science, o la experiencia de La música de las esferas, una sociedad sin ánimo de lucro que desvela la relación entre la música, la filosofía y la ciencia a través de conciertos.
El uso de la música para expresar pensamientos complejos constituye sin embargo una escalada en esta relación entre la música y el pensamiento que merece ser investigada en profundidad, ya que muchas veces el conocimiento encuentra dificultades para expresar conceptos que, tal vez, la música pueda hacer más comprensibles.
La Universidad Rice contribuye de alguna forma a este esfuerzo con sus investigaciones sobre la relación que existe entre los instrumentos musicales y la física del sonido, que constituyen la herramienta básica de la explicación de pensamientos complejos a través de la música.

Nidia F Morales dijo...

COMUNICACIÓN TELEPÁTICA
Dr. Harvey Spencer Lewis, F. R. C.
Sé que millares de estudiantes de metafísica y parapsicología están interesados en lo que se llama transmisión del pensamiento o telepatía, y por eso quiero comentar un poco algunas experiencias inusitadas de comunicación telepática o transmisión del pensamiento, que se realizan cuando menos lo esperamos.
Hemos pensado alguna vez qué es lo que verdaderamente sucede cuando hablarnos por teléfono con otra persona? Naturalmente, pensamos que estamos en contacto eléctrico con la persona que está al otro extremo de la línea. Creemos que las únicas expresiones que recibimos son los impulsos eléctricos que las ondas del sonido han producido en los alambres que conectan nuestro teléfono con el otro. Pero hemos encontrado, y también lo han encontrado muchos otros que me han escrito acerca de sus experimentos sobre este asunto, que, al mismo tiempo que estamos hablando a la otra persona, nuestra mente está en contacto o en entonamiento, lo mismo que nuestro oído. Ustedes sin duda han observado que cuando los llama por teléfono alguien con quien no han hablado durante mucho tiempo, alguien a quien ustedes conocen casualmente, tal vez, o algún pariente o amigo de quien no tienen noticias hace tiempo, entonces la mente de ustedes comienza a analizar la voz de esa persona. Ustedes tratan de hallar en la manera de hablar, en el tono de la voz y en otras características semejantes y sutiles, un recuerdo del trato anterior con ese individuo. Sin duda que ustedes analizarán para determinar si la persona que habla es verdaderamente la que afirma que es. Ustedes se preguntarán si la persona se ha avejentado, si la voz suena como antes, y si hay más cultura o más refinamiento, o por el contrario, menos cultura o refinamiento en la manera de hablar, etcétera.
Sin duda, ustedes recordarán que, si se detienen a pensar un momento, es muy fácil decir, cuando se trata de teléfono, si la persona que nos habla lo hace sarcástica o sinceramente, con alegría y felicidad o con tristeza, o de manera preocupada o engañosa. No siempre son las palabras empleadas, o la construcción gramatical, ni la índole de los hechos que las palabras revelan, lo que nos da la impresión de sinceridad, de sarcasmo, de insinceridad, de duda, de engaño, de felicidad, etcétera.
Claro está que algunas de estas cualidades se distinguen en el tono de la voz, porque es fácil diferenciar entre una voz alegre, risueña, cantarina, y una triste y dolorosa. Pero cuando la voz no es definida en su tono emocional, hay otros medios para comunicar la actitud mental del individuo. Tal vez hemos dicho a veces, después de oír a alguien por el teléfono: "Parece que estuviera triste", o "Parecía más tranquilo y más feliz que antes". Y quizás hemos tratado de analizar después lo que la persona dijo, o la manera de decirlo, para ver qué fue lo que creó en nuestra mente la impresión de felicidad o de tristeza.
Sin duda que algunas veces, repitiéndonos las palabras de esa persona, o imitando su tono de voz, hemos llegado a la conclusión de que en realidad no había nada ni en las palabras ni en el tono que pudiera dar esa impresión. Sin embargo "lo captamos" de alguna manera que no podemos explicar, y entonces simplemente prescindimos de nuestras consideraciones y nos olvidamos de eso. Muchas veces se transmite de quien habla a quien oye una falta de sinceridad, no por medio de las palabras ni por el tono de la voz, sino por la impresión que existe en la mente del que está hablando.
Es cierto que cuando una persona deliberadamente va a llamar a otra persona por teléfono para decirle algo falso o engañoso o que sea velado en su ironía o en sus insinuaciones, muchas veces pasa varios minutos pensando cómo se va a expresar para que sus palabras o el tono de su voz no delaten sus verdaderos pensamientos. Tomemos, por ejemplo, un vendedor, o alguien que esté solicitando un donativo o la compra de algo. Este sabe que debe ser muy cuidadoso con sus palabras para no decir directamente una mentira, pero, por otra parte, desea que sus palabras transmitan una falsa impresión de sinceridad y veracidad. Esa persona repasará su pretendida conversación durante varios minutos antes de hablar por el teléfono y deliberadamente formará sus frases para crear la debida impresión. Pero mientras esa persona habla con nosotros por el teléfono, tiene en su mente dos series de ideas; una de ellas consiste en lo falso o engañador que la persona quiere decirnos, pero tiene también en su mente las otras ideas que debe evitar cuidadosamente y no permitir que se filtren en la conversación y lo echen a perder todo. Esa persona tiene dos imágenes mentales o dos ideas de imágenes en su mente mientras está hablando.
En muchos casos y en muchas circunstancias, el individuo que está en el otro extremo de la línea telefónica oye las palabras que se dicen, pero al mismo tiempo recibe una aguda impresión procedente de la mente del que está hablando, la cual es una impresión diferente de la que sugieren las palabras. Muchas veces la persona que ha oído esa conversación y ha recibido esa impresión secundaria, puede decir: "Sí, yo oí lo que usted dijo, pero yo sé lo que usted quiere decir". En verdad, podría decir: "Yo oí lo que usted quiere que yo crea, pero yo creo lo que usted no quería que yo escuchara''.
En muchos casos en que un individuo ha llamado a otro por teléfono para decirle que ha ocurrido un accidente, o que algún ser querido está algo enfermo y lo han llevado al hospital, y que la persona debe venir a ese hospital pronto para que vea al enfermo o al herido, la impresión mental trasmitida por el teléfono al que escucha ha sido mucho más definida. El que oye ha sabido inmediatamente que quien habla está tratando de velar u ocultar los hechos reales y que el individuo que está en el hospital está seriamente herido y probablemente al borde del tránsito.
Con este asunto se pueden hacer algunos experimentos interesantes. Uno de ellos es este: Llame por teléfono a algún amigo cuando usted sepa que está en su casa por la noche, y pídale que tenga la bocina del teléfono junto al oído y el trasmisor del teléfono contra su pecho (esto era posible en los teléfonos antiguos). Al mismo tiempo él debe mirar o concentrarse en algún objeto que esté en el cuarto, o en alguna parte del cuarto, o en alguna cosa de color o en alguna cosa definida que sea de índole descollante o destacada. Diga a la persona que esté en el otro extremo que tenga el teléfono de la manera dicha y que concentre la vista sobre el objeto durante un minuto. Al mismo tiempo, usted debe tener el teléfono con el auricular o bocina sobre el oído y el trasmisor contra la parte baja del cuello o contra el pecho. Concentre su mente en la mente de la otra persona, y mire a ver si recibe una impresión de lo que la otra persona está mirando o pensando. Al cabo de un minuto, hable por el teléfono y diga a su amigo lo que usted cree que estaba mirando o en lo que usted cree que él se estaba concentrando.
Hay dos cosas que deben tenerse presentes: Primera, no es necesario que usted tenga el transmisor del teléfono sobre la piel desnuda del pecho. Sea cual fuere la ropa que usted tenga sobre el cuerpo, el teléfono puede estar encima de esa tela. Recuerde que cuando su amigo le diga qué es aquello en que se concentraba o lo que miraba, usted pudiera encontrar que es diferente de la impresión que usted recibió. Pero luego que él le haya terminado de decir qué era en lo que él se concentró, diga usted la impresión recibida. En muchos casos, la otra persona le dirá: " ¡Qué extraño! Yo no estaba mirando la cosa que usted menciona, sino otra diferente. Pero cuando busqué en qué concentrarme, pensé en el objeto que usted describe, pero luego lo deseché". O pudiera también decir: "Yo no estaba mirando la cosa que usted describe, pero está cerca de la que yo miraba". O pudiera contestar: "No me concentraba en la cosa que usted describe, pero yo tenía en la mano la cosa que usted menciona, pocos instantes antes de que usted me llamara por teléfono", o bien, dirá que entonces la estaba viendo o trabajando en ella o usándola o que tendrá que manejarla o pensar en ella, etcétera.
A veces, la persona que está en el otro extremo de la línea telefónica dirá: "Yo no estaba viendo la cosa que usted describe, pero aunque parezca raro, es la cosa más destacada de mi cuarto, y si usted fuera a echar una ojeada a mi cuarto, con los ojos de la mente, probablemente usted escogería la cosa que usted menciona, como la más prominente de todas".
Lleve un registro de sus experimentos. de cuántos tienen buenos resultados de manera positiva, cuantos prueban que usted estaba viendo algo que estaba cerca del objeto, o algo llamativo del cuarto, aunque no fuera la cosa en que se efectuaba la concentración, y cuántas pruebas resultaron fracasos completos. Haga doce pruebas de éstas, no en la misma noche o en el mismo día, sino a lo largo de un mes. Luego, cuando llame a alguien por teléfono o alguien lo llame, recuerde lo que he dicho. Vea si puede precisar cuántas vibraciones mentales recibe que no procedan solamente de las palabras o del tono de la voz.
Virgina Gaskell Marmol